Cada encargo empieza por el movimiento, no por el dibujo. Antes de elegir papel o definir una plantilla, en PrPopUps se aclara qué tiene que abrirse, girar o desplegarse en la pieza y en qué contexto se va a ver: una vidriera, una muestra, una campaña o una página de libro móvil.
El orden de las etapas no es un cronograma cerrado. Se recorre siempre en el mismo sentido porque cada paso depende del anterior: si el prototipo no abre bien, no tiene sentido troquelar la versión final.
Se conversa con quien encarga la pieza para entender qué debe ocurrir al abrirla y desde dónde se va a mirar. De ahí sale el sistema: pliegue en V, solapa giratoria, estructura de tijera o plataforma desplegable. La elección responde a la función de la pieza, no al revés.
Se arma un prototipo rápido con papel barato para ver cómo se comporta el doblez, cuánto levanta la figura y si el ángulo de apertura aguanta sin vencerse. En esta etapa se corrigen medidas antes de comprometer material definitivo.
Con el prototipo funcionando se define el alto final, el ancho de la base y el papel adecuado según el peso que deba sostener. La ficha de cada mecanismo recoge esas medidas y el gramaje sugerido para que la pieza se sostenga sin agrietarse en el doblez.
La plantilla definitiva se corta y se troquela a mano, pieza por pieza. En tiradas cortas se revisa cada unidad antes de embolsar, porque un corte fuera de línea cambia el movimiento completo del mecanismo.
Cada serie sale con una guía de montaje paso a paso que indica el orden de armado y las uniones que conviene reforzar. La idea es que cualquiera pueda replicar el mecanismo en casa con sus propios materiales, sin depender del taller.
Ilustradores, docentes, museos y marcas pueden sumarse al taller abierto para aprender el armado desde cero, o encargar una serie con prototipos y plantillas troqueladas. En los dos casos el criterio es el mismo: primero se entiende el movimiento, después se corta.
En PrPopUps cada pieza empieza por entender el movimiento: qué debe abrirse, girar o desplegarse y desde dónde se va a mirar. Recién después elegimos el sistema y las medidas armadas. Estos son los puntos que ordenan ese trabajo en cada encargo.
El pliegue en V, la solapa giratoria, la estructura de tijera y la plataforma desplegable resuelven problemas distintos. Definimos cuál conviene según lo que la pieza tiene que hacer al abrirse, y no forzamos un sistema conocido sobre una idea que pedía otro.
Armamos una versión de prueba y la abrimos y cerramos varias veces. Ahí aparecen los dobleces que se traban, las pestañas flojas y los ángulos que no cierran. Corregimos la plantilla troquelada a mano sobre esa prueba, no sobre el plano.
Cada mecanismo queda documentado con su grado de dificultad, las medidas armadas y los papeles sugeridos. Así el armado se puede repetir igual en cada envío y cualquiera del equipo entiende qué está mirando sin preguntar.
Entregamos la pieza con una guía que indica el orden de armado y las uniones que conviene reforzar. La idea es que el mecanismo se pueda replicar en casa o en el aula con los mismos materiales, sin depender de nosotros.
Trabajamos con ilustradores, docentes, museos y marcas, y cada uno llega con un material distinto. Traducimos esa ilustración a pliegues concretos: dónde va el corte, dónde el doblez y qué parte de la imagen queda oculta hasta el segundo movimiento.
Si querés ver cómo se aplica esto a un mecanismo puntual, revisá el proceso de armado o mirá las piezas que encargamos.