Cada encargo arranca con una necesidad concreta: una vidriera que tiene que detener a quien pasa, una muestra que necesita ambientar una sala, una campaña que busca que el mensaje se arme con las manos. No vendemos un formato cerrado; definimos juntos qué mecanismo resuelve mejor esa situación.
La pieza se arma sin instrucciones largas
Entregamos plantillas troqueladas a mano y una guía de montaje paso a paso. Quien recibe la serie puede replicar el mecanismo sin depender de nosotros, y eso vale tanto para un taller escolar como para un equipo de marketing que reparte material en varios puntos.
El mecanismo se elige por la escena, no por moda
Un pliegue en V levanta una figura central; una solapa giratoria cambia la escena con un giro; una estructura de tijera ocupa volumen y se retira rápido. Cada ficha indica grado de dificultad, medidas armadas y materiales sugeridos para que la decisión no quede en el aire.
Se trabaja sobre el prototipo antes de la tirada
Armamos una primera versión, la probamos abierta y cerrada, y recién después cortamos la serie. Ese paso intermedio evita sorpresas en el doblez, en el remache o en el peso del cartón cuando la pieza ya está en producción.
La estética acompaña el contenido
Trabajamos con fondo blanco hueso, acentos naranja quemado y azul tinta, tipografía serif y detalles manuscritos. Si la marca tiene su propia identidad, la integramos al mecanismo sin que la pieza pierda el aire de taller artesanal que la hace reconocible.